
Cuando vemos una estampa llena de color, solemos pensar que detrás hay un montón de materiales: muchas tintas, muchos diseños o un proceso muy complejo.
Pero una de las cosas más lindas que tiene la serigrafía es que, muchas veces, sucede exactamente lo contrario.
Con una misma plantilla y solamente tres tintas transparentes podemos conseguir una enorme variedad de colores simplemente entendiendo cómo funcionan las capas.
Eso es lo que quiero mostrarte en este tutorial.
No solo cómo hacer una estampa, sino uno de esos recursos que, una vez que lo descubrís, cambia por completo la forma en que empezás a diseñar.
La estampa que ves en estas fotos tiene amarillos, naranjas, verdes, violetas y distintos matices.
Sin embargo, para hacerla utilicé únicamente tres colores:
🟡 Amarillo
🩷 Magenta
🔵 Cian
Seguramente ahora te estés preguntando:
«¿Y entonces de dónde salieron todos los demás colores?»
La respuesta está en la superposición.
Las bases transparentes tienen una característica muy especial: dejan pasar la luz.
Eso significa que, cuando una capa se imprime sobre otra, ambas siguen siendo visibles y nuestro ojo percibe un color completamente nuevo.
No preparé tinta verde.
No preparé tinta naranja.
No preparé tinta violeta.
Todos esos colores aparecieron durante la estampación.
Y esa es, para mí, una de las cosas más fascinantes de trabajar con bases transparentes.
Cuando recién empezamos con serigrafía solemos creer que necesitamos comprar más colores para tener más posibilidades.
Con el tiempo descubrimos que muchas veces sucede al revés.
Cuanto mejor entendemos cómo funciona el color, menos materiales necesitamos para obtener resultados mucho más ricos.
Por eso suelo trabajar con amarillo, magenta y cian.
Son tres colores que permiten construir muchísimas combinaciones diferentes y explorar infinitas variantes sin llenar el taller de envases.
Hay un consejo que me gusta dar siempre: No diseñes directamente sobre la plantilla.
Primero hacé un boceto en papel. Probá los colores.
Imaginá qué partes van a superponerse.
Pensar unos minutos antes de empezar suele ahorrar muchísimas dudas cuando llega el momento de estampar.
2. Pasá el diseño a tres plantillas diferentes. Una para cada color.
3. Calar las plantillas.
4. Empezá estampando el amarillo. Siempre conviene comenzar por el color más claro.
5. Esperá que la primera capa seque. Ahora llega el momento que suele dar más miedo: registrar la segunda capa.
La buena noticia es que no hace falta una precisión absoluta. Pequeños desplazamientos también pueden formar parte del resultado y darle personalidad a la estampa.
6. Repetí el proceso con la tercera capa. Ahora es cuando aparece la magia. Los nuevos colores empiezan a construirse delante tuyo.
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Soy Flor, amante del color, las telas y las estampas. El autoconocimiento es la llave que desbloquea la creatividad y las estampas son una herramienta de expresión personal.
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